OIKOS. LOS ESPACIOS DOMÉSTICOS

SALA 36 PLATAFORMA 3

LA BODA: VITRINAS 6 y 7

Las niñas griegas eran criadas para ser esposas, y dependían de su marido en una eterna minoría de edad. Si enviudaban pasaban de nuevo a depender del padre o incluso de los hermanos o los hijos. Las bodas eran los actos más importantes en la vida de las mujeres ya que suponían un cambio en su realidad cotidiana y en su consideración social.

Veamos un momento el modelo mítico de boda ateniense. En este dinos, en la vitrina 7 se cuenta cómo la nereida Tetis fue raptada por el mortal Peleo, de cuya unión nacerá el héroe Aquiles. La novia intenta escapar de los brazos de Peleo mientras pide ayuda a sus hermanas las Nereidas. Sin embargo, la preparación de la boda sigue adelante sin su consentimiento. Pese a que intenta escapar, los personajes de su entorno preparan la boda: Eros y la paloma traen cintas nupciales, mientras, hipocampos, delfines, peces, dragones y otros animales marinos adornan la escena y colaboran en la creación del ambiente de la boda con los regalos que las hermanas llevan a la novia. Esta representación sugiere que para la realización del matrimonio no era necesario el consentimiento de la desposada y que no se tenían en cuenta sus deseos o temores, ya que en realidad, las bodas eran un intercambio entre familias que aseguraban así su descendencia legítima. En la iconografía griega están muy presentes las imágenes del “rapto”, presentado como un suceso violento para las mujeres que tienen que salir de su oikos familiar para entrar para siempre en la casa del esposo. El matrimonio era en realidad la única vía para que las mujeres consiguiesen reconocimiento social. Existía el divorcio, pero los hijos pertenecían siempre al padre.

Las mujeres tenían espacios comunes fuera del hogar como las fuentes públicas y las fiestas religiosas. Las fuentes, como vemos en la hidria nº 3, son una representación muy abundante, y aunque algunos autores hablan de que posiblemente ir a buscar agua para el uso doméstico era una tarea encomendada a las esclavas, es evidente que eran importantes las actividades en torno al agua ya sea para coger el agua ritual para determinadas fiestas o los gestos en torno a la pila de agua (luterion) en el baño ritual de la boda.

Los preparativos de la novia eran una tarea del grupo más cercano de mujeres: la madre, las amigas, las familiares que la acompañaban en los rituales previos, y las riquezas que portaba en adornos y joyas representaban la riqueza de la familia. La novia suele aparecer velada, con alguna rama de mirto, que era la planta de Afrodita, y que representaba el vínculo conyugal.

EL HOGAR: VITRINA 8

Como podemos observar en esta vitrina, los pintores reflejan el espacio privado como algo propio de las mujeres. Los objetos que aquí vemos son un reconocimiento a la tarea de los cuidados que ellas llevan a cabo, al mismo tiempo que cumplen la función de reforzar el paradigma de la laboriosidad femenina en el interior del oikos.

Los objetos en las manos femeninas son muy variados, e indican no sólo una actividad, sino un estatus, siendo calificada a través de ellos. Es el caso de las píxidas y lecanes para guardar cosméticos o adornos o de los vasos de perfume como lécitos, plemócoes (nº 26) o alabastrones (fondo de vitrina) que a menudo se decoran con escenas de gineceo. Lo más común es que las imágenes remitan al hilado, a veces al tejido, con cestos de lana o pequeños telares, que indican una de las principales cualidades de las mujeres: la laboriosidad. Pese a que en una sociedad esclavista como la ateniense, el trabajo manual no tuviese un gran valor para los hombres, a las mujeres se les alababa su capacidad para elaborar finos bordados y tejidos de lujo como evoca el peplo de la terracota nº 22. Mientras que para los hombres el lugar para adquirir prestigio era la guerra o la política, las mujeres podían adquirirlo por su dedicación a las tareas manuales. El tejer era la tarea femenina por excelencia, y a ella se dedicaban las mujeres de cualquier clase social, desde las más humildes a las más acaudaladas.

LAS EDADES DE LA VIDA: VITRINA 9

Las mujeres son las depositarias de los conocimientos necesarios para que la vida se reproduzca en la sociedad patriarcal. La alimentación, los cuidados sanitarios básicos de ancianos y niños, la producción de ropas de abrigo, y también la transmisión de los rituales y los mitos de forma oral.

Una vez al año, esposas y madres celebraban una fiesta, las Tesmoforias, dedicadas a la diosa Deméter y su hija Perséfone, que tenían como fin aumentar la fertilidad. Era un festival que se celebraba durante varios días fuera de la ciudad, a la que podían acudir sólo las mujeres casadas. Allí podían expresarse libremente, y adoptar actitudes masculinas, como el comer tumbadas. En este festival se utilizaban plantas contraceptivas como la granada o la menta que favorecen el aborto, lo que sugiere que las mujeres tenían un cierto control sobre la natalidad.

Si comparamos las representaciones griegas con las egipcias, es evidente que los artistas griegos se interesaron mucho menos por elaborar imágenes de maternidad. En todo caso, parece que les motivaron más las maternidades olímpicas. Mientras que este tipo de imágenes en la pintura de vasos no son tan frecuentes como otros temas, las encontramos de forma más abundante en pequeño formato, en figuras que parecen una continuidad de la diosa Isis amamantando a su hijo, que fue la base de todas las representaciones cristinas de la Virgen con el niño, y constituyen todo un leitmotiv en el arte mediterráneo, como nos muestra la terracota a la izquierda de la vitrina. Abundan las representaciones de niños como figuras aisladas o jugando entre ellos en pequeños vasos rituales. Aunque también existen representaciones de los bebés con sus padres, para los pintores de vasos, la maternidad y la infancia no son sus temas favoritos.

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